lunes, mayo 07, 2007

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ITUANGO

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PARQUE DE ITUANGO EN DICIEMBRE DEL 2006


SANTA RITA DE ITUANGO

LO QUE SE CONOCE COMO BARRERA

EL ANTIGUO ESTABLO


SACERDOTES ITUANGUINOS

LA FOTO FUE TOMADA EN LA ANTIGUA NORMAL SE SEÑORITAS D ITUANGO

jueves, mayo 03, 2007

Condena al Estado por la muerte de Valle

Condena al Estado por la muerte de Valle
Colprensa, BogotáEl Estado colombiano deberá pagar 1.702 millones de pesos a los familiares del abogado y defensor de los derechos humanos Jesús María Valle Jaramillo, asesinado en Medellín, en 1998, ordenó la Corte Interamericana de Derechos Humanos.La muerte de Valle ocurrió luego de hacer públicas las presuntas relaciones de algunos miembros del Ejército con grupos paramilitares, que participaron en las masacres de El Aro y La Granja, en Ituango, de donde era oriundo.Las denuncias de Valle Jaramillo llegaron a la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Allí se condenó al Estado por la relación de militares con las masacres de Ituango.Pero hoy esa misma corte condena al Estado por la muerte del defensor de los derechos humanos.De esta manera, los nueve hermanos y un sobrino del abogado antioqueño, nacido en 1944, recibirán 1.421 millones de pesos por perjuicios materiales, más 281 millones más por los perjuicios morales.Estos montos deberán ser cancelados en porcentajes iguales (25 por ciento) por el Ejército, la Policía, el DAS y el Ministerio del Interior, según la orden de Corte Interamericana de Derechos Humanos.Los hechos"Tranquila Nelly que ya nada podemos hacer. Deje que las cosas pasen". Con esta frase el abogado y defensor de los derechos humanos Valle Jaramillo se despidió de su hermana (su secretaria) el viernes 27 de febrero de 1998, luego de que dos hombres ingresaran a su oficina, ubicada en el cuarto piso del Edificio Colón de Medellín. Allí lo acribillaron con varios disparos a quemarropa.Si bien Valle Jaramillo no podía saber cuándo y dónde moriría, sí presentía cómo se produciría ese hecho, pues su vida estuvo marcada por la defensa de los derechos humanos y las constantes denuncias que elevaba ante las autoridades. Por eso, el defensor de derechos humanos alertó a las autoridades municipales y departamentales de Antioquia sobre las medidas de protección que debían realizarse en Ituango.

martes, mayo 01, 2007

A Ituango.

Hay un pueblo grande y muy hermoso,
Una ciudad sembrada en la montaña,
Hay una gente amable y cariñosa
Ejemplo de una tierra con sueños en el alma.

Después de la ciudad, los grandes campos,
Viendo con noble andar en los caminos
Entregan en su trabajo amablemente
Lo mejor del sueño del campesino

Es un campo una ciudad que de la mano
Es una historia de hombres muy humanos
Que vive amaneceres en su tierra
Y esperan atardeceres como hermanos

Es un rincón de mi Colombia,
Ha sido un paraíso entre los hombres buenos,
Ha vivido la guerra y sin embargo,
Sigue adelante con sus tiernos sueños
Ha sido el sonar de los fusiles,
Ha sentido la angustia y la agonía
También ha sentido en los momentos
En algunas horas también las alegrías

Es un pueblo arraigado a sus raíces,
Donde los viejos nos dieron buen ejemplo,
Es una estirpe de nobles montañeros
Que aún guardan voluntad para ser buenos

Ituango, mi sufrido pueblo,
Mi ciudad natal en el olvido
Porqué en vez de trincheras y fusiles;
No le tienden la mano al campesino

Porqué no darle al que trabaja en el campo,
Al que ha entregado con amor su vida,
Al que entre surcos entregó sus sueños
Porqué no darle a Ituango la mejor salida

Porqué en vez de retenes en las calles
Y aquél maltrato a campesino bueno;
No buscan la raíz de la injusticia
Y dejan de marginar a nuestro pueblo

Porqué la humillación a nuestra gente
En todos sus caminos y senderos,
Porqué la acusación a campesinos
Porqué el mal trato al campesino bueno.

Hay un pueblo sembrado en la montaña
Que espera la paz de sus rediles
Y no el oprobio que le da el estado
Entre el fuego humeante de fusiles.

Qué pasa, pues Colombia, patria mía,
Es que este pueblo a ti nada te importa,
Porqué te olvidaste de los viejos fundadores
Que soñaron con la paz en nuestra historia.

Yo que he visto en el rostro de la gente
La causa de la tragedia en su dolor humano,
De un pueblo sediento de alegría,
En vez de un pueblo agobiado y maltratado.

Haber qué le ofrece el estado soberano
Y la gente de arriba y su pujanza,
Marchitando el sueño campesino,
Maltratando la paz y la esperanza.

Hubo tiempos mejores en mi pueblo grande
Cuando las calles eran de piedra en sus afines,
Cuando los viejos soñaban con estrellas,
Con guitarras, tiples y violines.
Que tiempos aquellos que se fueron,
Dónde están los abuelos que sembraron patria;
Yo pienso que siquiera se murieron
Y no sentir desilusión del alma.

Hay un pueblo sembrado en la montaña,
De mágicos pinceles celestiales,
Pero hay marginado un campesino humilde,
Que en vez de recibir bien; recibe males.

Que en vez de recibir una esperanza en el estado,
Camina temeroso y sin sosiego,
Piensa y lo sabe bien, soy campesino,
Soy señalado, perdí la potestad para ser bueno.

Y tiene que saber y si no tiene que aprender,
El hijo de este pueblo alejado y norteño
Para andar por la calles de mi patria
Llevando en una mano la cédula y en la otra dinas.

Que pesar de mi pueblo y hermoso
Pues de tanto luchar y sufrir ya perdió sus afines
Ya no hay piedras que aguante en sus calles,
Ya no se oye el sonar de sus tiples

LA VENTA de la fla

La FLA y la responsabilidad política
Jorge Mejia Martinez
Jorge.me...@une.net.co
¨Don Quijote representaba la juventud de una civilización: él se inventaba acontecimientos; nosotros no sabemos como escapar de los que nos acosan¨ E.M. Ciorán, Silogismos de la amargura.
El debate propuesto por el Gobernador de Antioquia sobre la transformación de la FLA lleva siete meses. Muchos sectores lo han entendido y otros no lo entienden o no lo quieren entender. La discusión no es tan sencilla como responder si se vende o no se vende, por cuanto y definir cualquier destino final de los recursos. Algunos reclaman cifras y más cifras, simplemente para embadurnar la polémica. Números hay para todos los gustos. El gran fondo del problema es político, no exclusivamente técnico; no es un asunto para ratones de biblioteca parapetados desde un escritorio. Detrás de la propuesta del gobernante de Antioquia se esconde una avanzada apreciación sobre el papel orientador del Estado, en pro del sueño de región que queremos construir arrancando con premura desde ya; mañana es tarde. Con las bienintencionadas formulas y los remedios audaces que le aplicamos a la Antioquia de hoy, cruzada por la pobreza y la inequidad en medio de la más apabullante riqueza concentrada en unos cuantos bolsillos, no dejaremos de obtener los mismos logros y los mismos resultados: mejorar algunos pocos puntos, que simplemente nos recuerdan la magnitud de la tarea.
¿Qué es lo que a final de cuentas, tiene que hacer el político? Algo tan sencillo en apariencia como difícil en el fondo: escoger entre los centenares de soluciones que la doctrina y la propia fantasía le ofrezcan, aquello que realmente coincida con las circunstancias y responda a las exigencias del momento. Aníbal Gaviria Correa escogió un camino para avanzar hacia la meta de transformar a Antioquia para que sea una región con un mayor desarrollo y con oportunidades reales para sus habitantes. El timonazo no es otro distinto a financiar la ejecución de las grandes obras, largamente aplazadas, en pro de la más moderna infraestructura para la movilidad, la conectividad y la competitividad.
Con otras palabras: convertir un activo público, generador de vegetativas utilidades, amenazadas por un entorno incontrolable, en otro(s) activo(s) público(s) tanto o más rentable(s), pero con una diferencia sustancial: el alto valor agregado en desarrollo, no ofrecido hoy por la FLA. Antioquia nunca tendrá una fuente para financiar las grandes obras jalonadoras de su progreso como el Puerto de Uraba y la Central Hidroeléctrica Pescadero Ituango, si no es con los recursos provenientes de ceder la producción de los licores, para invertirlos en otros bienes públicos más ligados al desarrollo. Como no va a ser mejor disminuir los costos de sacar los productos de la industria a un gran puerto en Necocli o Turbo, o qué incertidumbre habrá en la preferencia de vender mejor energía eléctrica que aguardiente o ron. Hablar de querer otra Antioquia moderna, justa y equitativa, sin detectar la fuente de los cuantiosos recursos para ello, es simplemente carreta. Crasa demagogia.
Los temas que hay detrás de la propuesta de vender la FLA son gruesos. No es un simple caso de privatización para atender necesidades urgentes más no importantes. Tampoco se quiere liquidar la renta. El monopolio impositivo continuará. Se trata de un manjar en la boca para políticos con visión y misión. Respeto mucho a quienes con cifras y graficas en la mano asumen la discusión. Pero hay otros que a falta de argumentación, enarbolan falsos raciocinios traídos a la fuerza de los cabellos: que por que es el último año de gobierno, el gobernante se tiene que sentar a esperar que le toquen la campana. Los electores de Antioquia eligieron a Aníbal Gaviria por cuatro años y no por tres. Llamar a la irresponsabilidad del funcionario, no es un argumento leal con el pueblo que se dice representar. Buen mandatario es el que no solamente no se roba un peso, como tampoco el que no dilapida el tiempo. La lucha contra el hambre y la pobreza es hasta el último día y el último minuto. La popularidad de quien gobierna así merece gastarse. El olvido es la mejor recompensa para quienes teniendo responsabilidad pública, tienen tan poco, que nada arriesgan.